La toma de decisiones en Estados Unidos se basa en la rapidez, la responsabilidad personal y la confianza para actuar con el 80 % de la información disponible. Para los directivos internacionales acostumbrados a la búsqueda de consensos exhaustivos, esto puede resultar desconcertante. Comprender la lógica subyacente es fundamental para liderar con eficacia en cualquier entorno empresarial estadounidense.