Para las empresas internacionales que se expanden a Estados Unidos, una penetración exitosa en el mercado requiere pensar más allá de una estrategia de ubicación única. El mercado estadounidense exige un enfoque multirregional que refleje el diverso ecosistema empresarial estadounidense, con presencia estratégica en regiones clave como Nueva York, San Francisco, Chicago y mercados emergentes en crecimiento.