La clasificación de empleados representa uno de los aspectos más complejos de la legislación laboral estadounidense para las empresas internacionales. A diferencia de las categorías laborales sencillas en otros países, Estados Unidos opera con un sistema multifacético que determina las obligaciones tributarias, la elegibilidad para horas extras y las protecciones legales. Los errores de clasificación conllevan sanciones sustanciales, obligaciones de pago retroactivo y demandas colectivas millonarias.